Martes 31 de agosto de 2010. Lc 4, 31
Jesús hablaba con autoridad y tenía impacto sobre la gente. La autoridad garantiza que el mensaje llegue a las personas porque la gente está deseosa de escuchar la verdad, a nadie le gusta que le digan mentiras o lo traten como si se tratara de un inepto mental. Por el contrario, Jesús enseña con la autoridad de alguien que ha sido enviado y con la autoridad de alguien que vive lo que predica.
¿Qué pasará si invertimos este evangelio?
Se encontraba en la sinagoga un hombre lleno del Espíritu Santo y dijo: ¿qué quieres de nosotros, Jesús de Nazareth? ¿Has venido s salvarnos? Yo sé quién eres, el Santo de Dios.
Jesús felicitó a aquel hombre y le dijo: «dilo a todo el mundo y sal a predicarlo a todos». La gracia de Dios levantó a este hombre de su indignidad y Dios habitó en su corazón haciéndole mucho bien.
Gracias Señor porque siendo Dios quisiste venir a nosotros y salvarnos. Gracias por tu Madre bendita. Gracias por regalarnos el Espíritu Santo y revelarnos los misterios de tu Reino.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Lucas 4, 31?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
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De las 24 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Martes, 31 de agosto de 2010. Lc 4, 31-37
Jessica Restrepo Lucas 4, 31-37
Lc 4, 31-37
Gabriel López Lucas 4, 31-37
Si Dios fuera Zeus... ¡todo sería tan cómodo!
Gabriel López Lucas 4, 24-30
La efusión del Espíritu Santo sobre toda carne
Gabriel López Lucas 4, 14-22
Lunes, 30 de agosto de 2010. Lc 4, 16-30
Jessica Restrepo Lucas 4, 16-30
¿Qué tiene de esta viuda y este leproso?
Jessica Restrepo Lucas 4, 24-30