Lc 4, 31-37
El Demonio no sabe para quien trabaja. Es tan grande su soberbia que termina dándole más gloria al Señor cada vez que trata de salirse con la suya. Finalmente, es Dios quien aprovecha todas las circunstancias de la vida para mostrar su amor y misericordia.
Nosotros somos más o menos de la misma "calaña". Siempre estamos intentando hacer las cosas a nuestra manera, de nuestra forma, según nuestro parecer, pero al fin de cuentas Dios siempre se sale con la suya y termina aprovechando nuestra miseria para dar a conocer su bondad y grandeza. Entre más pecadora es un alma, más acreedora se hace de la misericordia de Dios. Es por eso que muchas veces pecamos y terminamos "metiendo las patas" de tal manera, porque Dios respeta nuestra libertar y permite que hagamos lo que queramos, aunque no sea lo mejor y Él no lo desee. Sin embargo, el amor de Dios no dejará de buscarnos para que caigamos en sus redes. Si uno hubiera miseria, entonces no habría misericordia.
Nosotros somos más o menos de la misma "calaña". Siempre estamos intentando hacer las cosas a nuestra manera, de nuestra forma, según nuestro parecer, pero al fin de cuentas Dios siempre se sale con la suya y termina aprovechando nuestra miseria para dar a conocer su bondad y grandeza. Entre más pecadora es un alma, más acreedora se hace de la misericordia de Dios. Es por eso que muchas veces pecamos y terminamos "metiendo las patas" de tal manera, porque Dios respeta nuestra libertar y permite que hagamos lo que queramos, aunque no sea lo mejor y Él no lo desee. Sin embargo, el amor de Dios no dejará de buscarnos para que caigamos en sus redes. Si uno hubiera miseria, entonces no habría misericordia.
¿Y a ti qué te dice Lucas 4, 31-37?
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De las 24 que hay en el archivo sobre este capítulo.
¡Alter Christus!
Esteban Sánchez Lucas 4, 38-44
El silencio de Dios
Gabriel López Lucas 4, 16-30
Jueves, 06 de enero de 2011. Lc 4, 14-22a
Jessica Restrepo Lucas 4, 14-22
Este es el Jesús que le gusta a muchos!
Gabriel López Lucas 4, 31-37
Si Dios fuera Zeus... ¡todo sería tan cómodo!
Gabriel López Lucas 4, 24-30
¿Cuál es Jesús?
Gabriel López Lucas 4, 31-37