(sin título)
Lunes, 12 de septiembre de 2011. Lc 7, 1-10
El centurión envió unos ancianos a rogarle a Jesús que fuera a sanar a su criado, pero luego le manda a decir con unos amigos que no era necesario que fuera, que con solo una palabra quedaría sano.
En el período de camino del Señor hacia la casa del centurión, aquel hombre aumentaba en virtud, en la fe y en la humildad de reconocerse indigno. Mientras se espera el milagro debemos actuar con confianza y reconociendo el Amor de Dios, reconociendo nuestra poquedad, en la cual se fija el Santo de los santos.
Dios se atreve a mirar nuestra miseria, desde su corazón brota cada milagro, de su corazón brota María, de quienes no somos dignos de recibir en nuestra casa. Gracias Señor, porque nos amas y amas a quien amamos, quiero amar a quien tú amas.
¿Y a ti qué te dice Lucas 7, 1-10?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Lucas 7
De las 29 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Lunes 13 de septiembre de 2010. Lc 7, 1-10
Gabriel López Lucas 7, 1-10
Contemplando a Cristo
Jessica Restrepo Lucas 7, 24-30
¿Por qué sólo resucitó al hijo de una viuda y no de todas?
Gabriel López Lucas 7, 11-17
El dolor humano no es ajeno al amor divino
Gabriel López Lucas 7, 11-17
Sólo el que ama perdona
Gabriel López Lucas 7, 36-50
Domingo 13 de junio de 2010. Lc 7, 36-50 GJ
Gabriel López Lucas 7, 36-50