Sábado 21 de agosto de 2010. Mt 23, 1-12
A nosotros nos encanta ser tenidos en cuenta, llamados a los mejores puestos, ser consultados, aplaudidos y ensalzados. El hombre se esfuerza por sobresalir ante los demás hombres. El pecado original ha dejado una herida profundísima en nuestros corazones.
¿Cómo remediar esto? Solamente con la gracia que viene del Señor se puede atacar este vicio que nos carcome por dentro. Los sacramentos son fundamentales para atacar el vicio que hemos alimentado durante mucho tiempo.
María nos enseña, ayuda, guía por el camino de la gracia. Ella es madre de gracia y de misericordia. La Inmaculada es un remedio poderosísimo para los vicios, porque Ella nos lleva a la luz y la luz acaba con la oscuridad.
¿Quién pudiera ser como tú, María? Que dicha poder contar con las herramientas suficientes (y sobreabundantes) para vencer el vicio, el pecado y la maldad. Qué dicha poder contar con la ayuda de la Madre de Dios para triunfar en la lucha espiritual. Que alegría saber que en la Eucaristía está el mismo Dios esperando por nosotros.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Mateo 23, 1-12?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Mateo 23
De las 26 que hay en el archivo sobre este capítulo.
La Humildad de María
Jessica Restrepo Mateo 23, 1-12
Somos tan fariseos...
Gabriel López Mateo 23, 1-12
¿Celo o celos?
Gabriel López Mateo 23, 13-22
¡Ay de mí!
Gabriel López Mateo 23, 13-22
La doble moral del mundo es la que critica Jesús en este evangelio
Gabriel López Mateo 23, 13-22
Miércoles, 25 de agosto de 2010. Mt 23, 27-32
Jessica Restrepo Mateo 23, 27-32