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Sábado, 01 de enero de 2011. Lc 2, 16-21

Jessica Restrepo Lucas 2, 16-21
“Contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores”

¡Que importante es el testimonio! Por lo que decían los pastores, por la forma en que lo decían, por haberlo expresado con el corazón, por la convicción que tenían todos quedaban admirados, admirados no de los pastores sino de Jesús.

“Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho” alababan a Dios por lo que habían visto y oído, no por lo que ellos habían dicho, reconocían que este era un don, un regalo que habían recibido, y María lo sabia, no se quedaba en las palabras sino que meditaba todo en su corazón, lo vivía en profundidad, renovaba en todo momento su intimidad y relación de amor con Dios.

Oh, querida Madre de Dios, te consagro mi vida, este año y cada año que me sea regalado, para poder servir, para participar con mi testimonio de la admirable obra del Señor, que siempre lo señale a Él, que pueda alabarle, glorificarle en el tiempo y en la eternidad. Amén

¿Y a ti qué te dice Lucas 2, 16-21?

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