Jueves 19 de agosto de 2010. Mt 22, 1-14
El Reino de los Cielos es para los humildes, para los que se hacen pequeños como María. No para los pobres por ser pobres, ni para los golpeados por ser golpeados, sino para aquellos que se hagan pobres y sean golpeados por su causa.
No nos salvaremos por ser mendigos, porque la misma parábola nos demuestra cómo aquel hombre, siendo pobre, no se preparó para entrar en el banquete y por eso fue expulsado afuera. La salvación no viene dada por la condición económica, sino por la disposición del corazón. La mendicidad debe estar en el corazón, porque debemos sentirnos completamente necesitados de Dios y pedirle todo a él, confiando en que nos lo dará y en que guiará nuestros pasos. Claro está que el Señor nos llama a ser pobres, como él, pero no por ser pobres (sin disposiciones internas) tenemos garantizado el Reino de los Cielos.
María se hizo pobre por Jesús; escogió al Espíritu Santo como esposo y fue designada como Madre de Dios. María dispuso su corazón perfectamente para vivir su fe, para decirle sí a Dios, para hacer su voluntad.
Qué diferentes son las cosas cuando se hacen de mano de María. Ella nos enseña a vivir nuestra fe, a ser mejores cristianos, a amar a Jesús. María nos lleva a Jesús de tal manera, que tenemos asegurado el ingreso al banquete, vestidos con el mejor traje: la humildad.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Mateo 22, 1-14?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Mateo 22
De las 15 que hay en el archivo sobre este capítulo.
El pecado es amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios
Gabriel López Mateo 22, 1-14
Sólo Dios
Gabriel López Mateo 22, 34-40
Viernes, 20 de agosto de 2010. Mt 22,34-40
Jessica Restrepo Mateo 22, 34-40
(sin título)
Gabriel López Mateo 22, 34-40
Jueves, 19 de agosto de 2010. Mt 22,1-14
Jessica Restrepo Mateo 22, 1-14
El Amor hecho Carne
Jessica Restrepo Mateo 22, 34-40