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Martes 26 de octubre de 2010.

Gabriel López Lucas 13, 18-21

 

Evangelio según San Lucas 13,18-21.

Jesús dijo entonces: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo?

Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas".

Dijo también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?

Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa".

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¿En qué se parece el Reino de los Cielos? Se parece a algo pequeño que se convierte en algo muy grande. Según he escuchado por ahí, el mostaz10[1]Reino de los Cielos no es un lugar sino una persona: Cristo. Si esto es así, entonces el Reino de los Cielos sí se parece a un grano de mostaza, porque Jesús, un simple y pequeño hombre ha sido sembrado en nuestro corazón y ha germinado hasta convertirse en la parte más importante de nuestras vidas.

Jesús ha sido depositado en nuestro corazón y poco a poco ha ido cambiando toda nuestra realidad. Con el fermento de Cristo nuestra vida se ha ido convirtiendo en otra cosa, nuestros pensamientos y acciones, nuestra manera de ver el mundo, incluso nuestros sueños y metas han cambiado.

Definitivamente el Reino de los Cielos (Cristo) es como un grano de mostaza o como un poco de fermento.

Y como Cristo nació de María y todo lo heredó —humanamente hablando— de Ella porque no hubo participación de barón, entonces María también es como un grano de mostaza y como un poco de fermento. ¿Acaso, cuando María llegó a tu vida no sentiste que en ti germinó el árbol de la vida y que tu corazón se fermentó para hacerse mil veces más grande?

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Lucas 13, 18-21?

Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.

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