Saltar al contenido
← Buscar en el archivo

Sigue la tentación

Gabriel López Lucas 12, 54-59
Evangelio según San Lucas 12,54-59.
Dijo también a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".
+++
Esta semana se rompió la barrera de 2000 planetas conocidos en el universo. Yo recuerdo que cuando estaba en el colegio y tenía 11 años, nos enseñaban que los planetas eran como nueve y que el último era Plutón. Ahora resulta que conocemos el universo más allá de lo que podemos imaginar.
Así mismo, hoy estamos desarrollando computadores cuánticos que multiplican por miles o millones la capacidad de operaciones de un computador convencional.
Hoy podemos subir al espacio, bajar a las profundidades de la tierra, conocer el cerebro, descifrar muchos enigmas, prolongar la vida por la medicina y muchas otras cosas maravillosas. Sin embargo, seguimos sin conocer lo esencial: "¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?", dice el Señor.
¿Por qué a la par de los adelantos científicos no adelantamos en las relaciones humnanas, en la verdad y en el respeto por el otro? Somos súper adelantados en la técnica, pero nuestros corazones están cada vez más lejos de ser lo que deben ser. ¿Por qué a la par de la ciencia también crece la maldad, la injusticia, el egoísmo y la ambición?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Lucas 12, 54-59?

Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.

Escribir mi meditación

Otras meditaciones sobre Lucas 12

De las 32 que hay en el archivo sobre este capítulo.

Ver las 32 sobre Lucas 12 →