Viernes 17 de septiembre de 2010. Lc 8, 1-3
Jesús estaba rodeado de mujeres que lo atendían con sus propios recursos. Siempre las mujeres han estado allí para atender y para servir a los demás. ¿Qué tienen las mujeres que siempre están atentas a las necesidades de los otros?
Detrás de cada hombre importante hay una maravillosa mujer ayudándole. Al lado de cada necesidad, bien sea familiar, espiritual, material, etc. hay una gran mujer colaborando.
¿Por qué son así? Yo me atrevo a decir lo siguiente: Las mujeres tienen esa capacidad de amar y de colaborar gracias a la Virgen María.
Dios, cuando pensó en María, antes de la creación de la humanidad, se enamoró tanto de las virtudes que le iba dar a la futura reina del cielo, que pensó en todos los seres humanos y quiso compartir con ellos la alegría de tener una madre. Dios decidió adornar con las virtudes a todas las mujeres para que todos los hombres conocieran el amor más cercano al de Dios y así pudieran contemplar la caridad.
Gracias María, porque en honor a tus virtudes, todas las mujeres tienen un poco de ti.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Lucas 8, 1-3?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Lucas 8
De las 16 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Bienaventurada tú, María
Gabriel López Lucas 8, 19-21
(sin título)
Gabriel López Lucas 8, 16-18
(sin título)
Fredy Giraldo Lucas 8, 16-18
La familia de Jesús
Gabriel López Lucas 8, 19-21
Jesús se abandonó en manos de María su Madre
Gabriel López Lucas 8, 1-3
La familia de Jesús
Gabriel López Lucas 8, 19-21