Miércoles, 16 de marzo de 2011. Lc 11, 29-32
Me surgen varios interrogantes ¿Por qué es una generación perversa? ¿Por qué solo se da un signo? ¿Acaso los milagros que Jesús había hecho no son signos?
La generación de la que habla el Señor es perversa, porque perturba el orden, porque no ha hecho lo que Dios le ha pedido, ¡ningún ser humano que se deje llevar por su soberbia, egoísmo y obstinación terminará bien!, así la destrucción y condenación es consecuencia del mismo desorden, de la misma obstinación, de lo que se ha hecho con la vida.
Dios sigue hablando, predica con su Vida, anuncia su Reino a todas las naciones, se ven las conversiones, hace milagros, pero el mayor signo, el verdadero signo es Él mismo, porque todos los milagros son medios para que las personas volcaran su corazón a Él, son medios para descubrir su acción en la humanidad, estos no son fines, solo son medios.
Santísima Virgen María, sabes cómo nuestro corazón se distrae tan fácilmente, conoces nuestra alma, por ello acudimos confiados en ti, para que nos ayudes a ver con claridad el Amor de Dios, su presencia viva en nuestra vida y que esto nos mueva al cambio, al querer tenerle eternamente. Amén.
La generación de la que habla el Señor es perversa, porque perturba el orden, porque no ha hecho lo que Dios le ha pedido, ¡ningún ser humano que se deje llevar por su soberbia, egoísmo y obstinación terminará bien!, así la destrucción y condenación es consecuencia del mismo desorden, de la misma obstinación, de lo que se ha hecho con la vida.
Dios sigue hablando, predica con su Vida, anuncia su Reino a todas las naciones, se ven las conversiones, hace milagros, pero el mayor signo, el verdadero signo es Él mismo, porque todos los milagros son medios para que las personas volcaran su corazón a Él, son medios para descubrir su acción en la humanidad, estos no son fines, solo son medios.
Santísima Virgen María, sabes cómo nuestro corazón se distrae tan fácilmente, conoces nuestra alma, por ello acudimos confiados en ti, para que nos ayudes a ver con claridad el Amor de Dios, su presencia viva en nuestra vida y que esto nos mueva al cambio, al querer tenerle eternamente. Amén.
¿Y a ti qué te dice Lucas 11, 29-32?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
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