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Viernes 10 de septiembre de 2010. Lc 6, 39-42

Gabriel López Lucas 6, 39-42

Nosotros tenemos, por gracia de Dios, la capacidad de aprender y de conocer cada vez más cosas. Generalmente aprendemos de los demás y queremos ser como aquellos que nos inspiran; queremos ser discípulos de los maestros que elegimos.

Jesús dice: «el discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro». ¿Esto qué quiere decir? Que según es maestro que elijamos seremos, a lo máximo, como ese maestro. Por lo tanto, el que se elige a sí mismo como maestro, tiene un tonto por discípulo y, a lo máximo, será como ya es. El que elige a un filósofo como maestro, a lo máximo será como el filósofo, y quien elige a un ciego por maestro será, a lo máximo, como el ciego.

En cambio quien elige a Jesús como maestro será, a lo máximo, como Jesús. María lo hizo, los santos también lo hicieron y jamás llegaron a ser más que él, pero se acercaron mucho más que el resto de la humanidad.

Madre Inmaculada, haz que nos enamoremos de Jesús cada vez más. Ayúdanos a tenerlo a Él como maestro; que nuestro corazón arda de amor por Él.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Lucas 6, 39-42?

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