Domingo 5 de septiembre de 2010. Lc 14, 25
Cuando uno quiere seguir a Jesús y ser su discípulo debe estar preparado para dejarlo todo, porque si no es capaz de hacer esta renuncia, será como el que comenzó a construir una casa y no tuvo con qué terminarla: «el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser
discípulo mío».
Madre Inmaculada, ¿cómo podremos enamorarnos más del Señor y estar preparados para dejarlo todo por él? Virgencita linda, en la medida que te mire a ti podré mirar más perfectamente a tu hijo Jesús. Llévame de la mano, inunda mi corazón de tu dulzura y ardor por las almas.
San Francisco de Asís, ruega por nosotros al Señor y alcánzanos enamorarnos de las dos damas más perfectas: La Inmaculada y la Dama Pobreza.
Todo por La Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Lucas 14, 25?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Lucas 14
De las 15 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Seguir al Señor exige violencia
Gabriel López Lucas 14, 25-33
Atrás
Gabriel López Lucas 14, 1.7-11
La renuncia
Linda Medina Lucas 14, 25-33
El Reino de Dios exige mucho sacrificio
Gabriel López Lucas 14, 25-33
Viernes 29 octubre de 2010.
Gabriel López Lucas 14, 1.7-11
¡Solo esto es mío y solo mío!
Esteban Sánchez Lucas 14, 25-33