Viernes 6 de agosto de 2010. Lc 9, 28-36
Un sueño profundo se había apoderado de los discípulos, pero en un momento, cuando vieron la gloria de Jesús se despertaron de golpe, ¿Quién no se despertaría?
Qué fácil es seguir a Jesús cuando lo vemos en su gloria. Qué fácil es seguir a Jesús mientras se sienten sus consuelos. Qué fácil es estar junto a Jesús cuando estamos viendo cosas maravillosas. Pero cuando todo parece igual, cuando Cristo se aparece en el mendigo, en el pobre, en la viuda, en el harapiento o en el vecino, incluso en el hermano o en la familia, ahí sí que es difícil seguirle, porque un sueño profundo se apodera de nosotros.
Somos como los niños que necesitan tener cosas diferentes y dinámicas para no aburrirse o desesperarse. En cambio María y los santos amaron ardientemente a Jesús en todo momento. Cuando la noche parecía más oscura y cuando todo había perdido su color, allí el santo se acercaba más a Dios. No digo que no sea un proceso doloroso, pero al final de cuentas esa oscuridad es el camino que lleva directamente a Cristo, para después ver la gloria eterna.
Gracias María porque en tu silencio y en tu humildad nos enseñas a acercarnos más y más a Dios. Gracias porque este evangelio me habla de ti y me enseña sobre tu silencio.
Corazón irresistible de Jesús, en ti confío.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.
¿Y a ti qué te dice Lucas 9, 28-36?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Lucas 9
De las 42 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Pequeño?
Linda Medina Lucas 9, 46-50
Padre, en tus manos me pongo
Gabriel López Lucas 9, 46-50
(sin título)
Fredy Giraldo Lucas 9, 18-22
Si el Mesías sufrió...
Gabriel López Lucas 9, 18-22
¿Qué quiere Dios de mí?
Gabriel López Lucas 9, 51-56
Domingo, 20 de junio de 2010. Lucas 9, 18-24 JR
Jessica Restrepo Lucas 9, 18-24