Miércoles, 12 de enero de 2011. Mc 1, 29-39
Al anochecer se agolpaba la gente en la puerta de la casa de la suegra de Pedro, el fin era que el Señor los sanara y efectivamente lo hizo con muchos, y a todos expresó su infinito amor.
Mi Señor, varias veces, también, se expresa que sanabas enfermos y expulsabas demonios, esa era tu cotidianidad, pero no solo te trasnochabas ejerciendo la caridad, sino que orabas, vivías en oración para llevar la Buena Nueva en comunión con el Padre y el Espíritu Santo, no necesariamente ibas donde los discípulos te decían que había gente, permanecías siendo "contemplactivo" en la Divina Voluntad.
Amadísima Virgen María, particípame del divino Querer y ayúdame a que el sí que le he dado al Señor sea perenne en el tiempo y en la eternidad, actuando según lo que quiera Dios de mi, y orando en todo momento. Amén
Mi Señor, varias veces, también, se expresa que sanabas enfermos y expulsabas demonios, esa era tu cotidianidad, pero no solo te trasnochabas ejerciendo la caridad, sino que orabas, vivías en oración para llevar la Buena Nueva en comunión con el Padre y el Espíritu Santo, no necesariamente ibas donde los discípulos te decían que había gente, permanecías siendo "contemplactivo" en la Divina Voluntad.
Amadísima Virgen María, particípame del divino Querer y ayúdame a que el sí que le he dado al Señor sea perenne en el tiempo y en la eternidad, actuando según lo que quiera Dios de mi, y orando en todo momento. Amén
¿Y a ti qué te dice Marcos 1, 29-39?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Marcos 1
De las 15 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Confianza 3
Gabriel López Marcos 1, 21
Su autoridad es el amor
Linda Medina Marcos 1, 21-28
maestra del maestro
Linda Medina Marcos 1, 21-28
El llamado de Dios
Linda Medina Marcos 1, 14-20
Si no evolucionamos a Cristo involucionaremos a cerdos
Gabriel López Marcos 1, 29-39
“Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: 'Lo quiero, queda purificado'
Gabriel López Marcos 1, 40-45