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Domingo 12 de septiembre de 2010. Lc 15, 1-32

Gabriel López Lucas 15, 1-32

la-oveja-99-1[1] "Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". No, eso generalmente, no lo hacemos.

También dice el evangelio: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido" Esto, tampoco lo hace generalmente la gente.

Entonces, ¿por qué pone Jesús esa comparación? Porque quiere demostrarnos que nosotros no pensamos ni actuamos como Él. Por eso Cristo es Maestro, porque nos enseña, verdaderamente, lo que es la caridad. Estoy seguro que María si haría todas estas cosas, pero nosotros… creo que nunca, o pocas veces, lo hacemos.

Jesús es el camino, la verdad y la vida. Es Él quien verdaderamente nos enseña a actuar y a vivir.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Lucas 15, 1-32?

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