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Semillas

Gabriel López Juan 12, 24-26
Tomado de:www.flickr.com
Evangelio según San Juan 12,24-26.
Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
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Somos como semillas que nacieron para ser plantadas. Una semilla que no tiene como fin ser enterrada para nacer y dar fruto es una semilla que no alcanza el destino para el cual fue creada. Así mismo, nosotros somos semillas que han de ser plantadas y crecer. Pero si nos detenemos en otras cosas y olvidamos que debemos dar fruto, entonces perderemos la vida por querer conservarla. En cambio, quien no esté apegado a la vida en este mundo la conservará para la Vida eterna. Es decir, quien se entregue al Señor en esta vida encontrará al Señor en la otra.
A veces dejamos de pensar en que somos semillas que han de ser sembradas y queremos echar raíces en este mundo sin desprendernos de él. Se nos olvida que nuestras raíces tienen que ser en Dios y no en nosotros mismos. Somos como semillas que se niegan a salir del fruto y quieren vivir eternamente en las ramas del árbol sin caer a tierra para morir y nacer. Pero se nos olvida que no somos de este mundo, nuestra patria está en el cielo. Y el cielo se gana desde aquí.
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Juan 12, 24-26?

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