Jueves, 22 de julio de 2010. Juan 20,1.11-18 JR
“Mujer, ¿por qué lloras?” es la pregunta de los ángeles y de Jesús, esto me lleva a pensar en la dignidad de mujer que ya le había sido devuelta a María Magdalena, ella amaba al Señor, tanto que fue de madrugada al sepulcro, tanto que estaba llorando porque no lo tenía, sin embargo, habla con Jesús y no lo reconoce, tan solo cuando escucha de sus dulces labios su nombre: “¡María!”.
Oh mi Jesús! También me has vuelto la dignidad de ser tu hija, he iniciado un proceso de conversión, pero aun hablo contigo y no te reconozco lo suficientemente vivo en el Santísimo Sacramento, en mi prójimo, en las circunstancias en que me desenvuelvo; no quiero cansarme de buscarte, de sentirme necesitada, de querer anunciarte, de saber que me amas y me llamas por mi nombre.
Santísima Virgen compárteme tu fe viva, tu amor y confianza plena en Jesús, permíteme hacer nueva la experiencia de Dios en mi vida todos los días de mi existencia. Amén.
Jessica Restrepo S.
Oh mi Jesús! También me has vuelto la dignidad de ser tu hija, he iniciado un proceso de conversión, pero aun hablo contigo y no te reconozco lo suficientemente vivo en el Santísimo Sacramento, en mi prójimo, en las circunstancias en que me desenvuelvo; no quiero cansarme de buscarte, de sentirme necesitada, de querer anunciarte, de saber que me amas y me llamas por mi nombre.
Santísima Virgen compárteme tu fe viva, tu amor y confianza plena en Jesús, permíteme hacer nueva la experiencia de Dios en mi vida todos los días de mi existencia. Amén.
Jessica Restrepo S.
¿Y a ti qué te dice Juan 20, 1.11-18?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
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De las 31 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Domingo, 11 de abril de 2010. Juan 20, 19-31
Jessica Restrepo Juan 20, 19-31
Las lágrimas
Jessica Restrepo Juan 20, 11-18
¿Por qué lloras?
Jessica Restrepo Juan 20, 11-18
Todo lo que pudo lo hizo
Gabriel López Juan 20, 1-9
Bendito Tomás, ¡mil veces bendito!
Gabriel López Juan 20, 19-31
Deje esa chilladera
Gabriel López Juan 20, 11-18