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Dios actua como Dios y no como hombre

Gabriel López Marcos 7, 31-37
Evangelio según San Marcos 7,31-37.
Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos".
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Jesús es el único que hace hablar a un mudo y le pide que no le cuente a nadie... Jesús es el único que le devuelve la voz a un mudo y le pide que guarde silencio. ¿No es demasiado raro? Mi abuelita decía: "Dios le da pan al que no tiene dientes", y a veces creo que es bastante cierto.
Y aunque el sordomudo hiciera caso y no dijera nada a nadie, los testigos sí lo harían, entonces ¿para qué prohibirles algo que obviamente iban a hacer?
¿Será que Jesús abrió los oídos de este hombre para poderle decir: "no le digas nada a nadie?
Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Marcos 7, 31-37?

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