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Martes 14 de diciembre de 2010.

Gabriel López Mateo 21, 28-32

Evangelio según San Mateo 21,28-32.
"¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: 'Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña'.
El respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: 'Voy, Señor', pero no fue.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.

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El que cumple la voluntad de Dios no es el que dice sí o no sino el que la hace. No se trata de decir y no hacer sino de hacer independientemente de si se dice o no. Claro está que es más perfecto decir que sí se quiere hacer la voluntad de Dios y enseguida actuar conforme a ese consentimiento.

Los fariseos estaban en el grupo de los que decían sí y no hacían, por eso el Señor los trata tan duro, ya que los publicanos y las prostitutas los adelantaban en conversión y en cambio de vida porque creyeron en las palabras del profeta Juan.

Y yo, ¿en qué grupo estoy? Cada vez es más fácil acercarse al grupo de los fariseos. En la medida que van pasando los años y nos vamos acercando al conocimiento de Dios es necesario ser más pequeños, más fervorosos, más humildes, más entregados, más convertidos. Pero van pasando los días y vamos notando lo contrario, ¿qué será?

Si no estamos de la mano de la Inmaculada, nos convertiremos poco a poco en funcionarios públicos con un cargo religioso. Es necesario anclarse en el corazón de la madrecita, para no desfallecer y vivir siempre en un ardor intenso que encienda todo lo que toque. Sólo en l corazón de la Inmaculada podremos permanecer enérgicos y decididos para seguir al Señor.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Mateo 21, 28-32?

Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.

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De las 11 que hay en el archivo sobre este capítulo.

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