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Dedicar no es perder

Gabriel López
Según san Mateo · Mateo 16, 21-27 En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor; eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!" Luego Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras'. +++ ¿Qué significa: el que pierda su vida por mi, la encontrará? De joven pensé que era seguir una vocación, aferrarme a la fe y la doctrina cristiana y llevar una vida sacramental. Pero con el correr del tiempo comprendí que no entiendo nada sobre este pasaje. Y que una cosa es dedicar la vida a algo y otra muy diferente es dar la vida por alguien. De joven dediqué mi vida a ese proyecto, pero no perdí mi vida, y no lo pude hacer, porque de eso no se trata este pasaje. Pero entonces ¿de qué se trata? Aún no lo sé. Tal vez necesite el resto de mi vida para entenderlo. Gabriel