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Lucas 9, 51-56

Gabriel López Lucas 9, 51-56
Jesús siempre busca la oportunidad de conquistar almas, sus muy amadas almas; antes de morir quiso compartir con Jerusalén, y no solo con ellos, también con los Samaritanos, pero la respuesta que recibió fue un desprecio, un rechazo, ante el cual no respondió con agresividad, como si desearon hacerlo los discipulos, todo lo contrario: les defendió, les protegió, no permitió su mal!
La reacción de Dios ante un desprecio, es Amor extremo, acaso no fue así que reaccionó el Padre ante el desprecio de Adán y Eva? Con Su Hijo!!!
Y aunque es comprensible el dolor de los discipulos ante el rechazo de su maestro, veamos como La Virgen Maria, que también siente profundo dolor por el rechazo de la Humanidad a Dios que es su mismo hijoo, no responde con resentimiento, sino que a la luz del amor, que es lo único que guarda en su corazón, acompaña a esa alma que no se deja amar y la guia hasta que libremente ella acepte a Cristo!

Sorprendente tu amor por mí, que es capaz de seguirme amando igual o aún más después de ser yo quien rechaze y clave a tu hijo en la cruz!

¿Y a ti qué te dice Lucas 9, 51-56?

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