Evangelio según San Mateo 16, 13 al 19
Y en verdad que se construyó la Iglesia sobre Pedro, muestra de ello, sus restos debajo de la Capilla Sixtina en Roma. :D…
Realmente debemos creer que fue Pedro el elegido por Dios para dar inicio a esta obra después que Jesús ascendiera a los cielos, fue en él en quien Jesús se apoyó para dar inicio a esta obra que tuvo sus inicios en el Gólgota, donde del costado abierto de nuestro Señor Jesucristo brota el agua y la sangre que nos trazará el camino para llegar más perfectamente al cielo, al encuentro con Jesús, y quién lo creyera, debajo de Él estaba su Santa Madre, María para recibir a Aquel que amándonos hasta el extremo derramó su última gota de vida. Y es precisamente en Ella en quien nosotros también debemos, una vez unidos a la esposa de Cristo, la Iglesia Católica, abandonarnos en sus brazos para tener un final descanso. En la Mujer a quien Pedro, arrepentido por la negación, acude para ganar nuevamente la amistad con Cristo, para seguir con la obra que Dios tenía para él en la tierra, la herencia de la esposa de Cristo, la que guardaría la plenitud del Espíritu Divino, en donde sólo encontramos los secretos y misterios más grandes de Dios y por la que muchos han dado su vida, pues dar la vida por Cristo es dar la vida por su esposa, la Iglesia.
Es en esta Iglesia donde Jesús quiere revelarse completamente para mostrarnos cada día su gran amor por nosotros, por aquellos que le siguen y son fieles a su esposa, de la que somos parte viva y refugio de Dios.
María, es en la Iglesia donde queremos estar, es con la esposa de Jesús con la que queremos crecer y morir; ayúdanos Mamá a ser fieles a ella y con ella a Cristo, nuestro Redentor. Amén
Realmente debemos creer que fue Pedro el elegido por Dios para dar inicio a esta obra después que Jesús ascendiera a los cielos, fue en él en quien Jesús se apoyó para dar inicio a esta obra que tuvo sus inicios en el Gólgota, donde del costado abierto de nuestro Señor Jesucristo brota el agua y la sangre que nos trazará el camino para llegar más perfectamente al cielo, al encuentro con Jesús, y quién lo creyera, debajo de Él estaba su Santa Madre, María para recibir a Aquel que amándonos hasta el extremo derramó su última gota de vida. Y es precisamente en Ella en quien nosotros también debemos, una vez unidos a la esposa de Cristo, la Iglesia Católica, abandonarnos en sus brazos para tener un final descanso. En la Mujer a quien Pedro, arrepentido por la negación, acude para ganar nuevamente la amistad con Cristo, para seguir con la obra que Dios tenía para él en la tierra, la herencia de la esposa de Cristo, la que guardaría la plenitud del Espíritu Divino, en donde sólo encontramos los secretos y misterios más grandes de Dios y por la que muchos han dado su vida, pues dar la vida por Cristo es dar la vida por su esposa, la Iglesia.
Es en esta Iglesia donde Jesús quiere revelarse completamente para mostrarnos cada día su gran amor por nosotros, por aquellos que le siguen y son fieles a su esposa, de la que somos parte viva y refugio de Dios.
María, es en la Iglesia donde queremos estar, es con la esposa de Jesús con la que queremos crecer y morir; ayúdanos Mamá a ser fieles a ella y con ella a Cristo, nuestro Redentor. Amén
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De las 22 que hay en el archivo sobre este capítulo.
(sin título)
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