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Jueves 18 de noviembre de 2010.

Gabriel López Lucas 19, 41-44

Evangelio según San Lucas 19,41-44.
Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,
diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

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Jerusalén era la ciudad donde estaba el Templo de los judíos. Tenía una grandísima importancia debido a que era el centro religioso de toda la región. Todos los judíos estaban obligados a peregrinar por lo menos una vez en la vida a Jerusalén. Por lo tanto, la figura de la ciudad no se quedaba sólo en las estructuras físicas, sino que representaba a todo el pueblo elegido.

«Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces he querido acurrucarte bajo mis alas como la gallina a los pollitos y no has querido» (Mt 23, 37)

Jerusalén representa al pueblo elegido, de la misma manera que Roma representa a la Iglesia de Cristo. Por esta razón dice Jesús que vendrán días duros para ella, y así fue, cuando el imperio Romano destruyó el Templo en el año 70. Pero, ¿será que Jesús se refería sólo al pueblo elegido (judíos).

Del evangelio según yo:

Cuando estuvo cerca y vio a su hijo, se puso a llorar por él, diciendo: ¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos porque así lo has querido. Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas de vicios y tentaciones de toda clase, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Hay de aquellos que no estén en gracia de Dios y no busquen al Señor, el ataque los devastará.

Te arrasarán junto con los que están contigo, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitado por Dios.

Todo por la Inmaculada, nada sin Ella.

¿Y a ti qué te dice Lucas 19, 41-44?

Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.

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De las 18 que hay en el archivo sobre este capítulo.

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