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Lo bueno que tengo me lo ha dado Él

Jessica Restrepo Juan 20, 2-8
Martes, 27 de diciembre de 2011. Jn 20, 2-8

Sorprendente cómo Juan, se llama a sí mismo “el otro discípulo a quien tanto quería Jesús”, no dice yo Juan, sino que su carta de presentación es lo que Dios ha hecho en él: discípulo amado, el más amado, porque así lo creía, así se sentía, porque lo que es, es ser discípulo, porque su dignidad, su sentido lo ha establecido su Maestro, Jesús, quien le escogió.

¿Cómo nos presentamos? Cuando tenemos que hablar de algo, muchas veces nos ponemos por delante, aun cuando los temas son espirituales, porque nos cuesta mostrar a Dios, porque no exaltamos su amor infinito y desinteresado, porque aun nos cuesta creer cuando no lo vemos a Él, aun cuando solo vemos vendas y el sepulcro vacio… ¡cuán importante es  meditar, es reflexionar que Jesús vive en cada día! Lo bueno que tengo me lo ha dado Él.

Virgen María!, ni siquiera fuiste al sepulcro y tu fe es fuerte, solida, tu fe es firme, ¡Cuánto nos enseñas mamá! Cree por mí, muéstrame a tu niño Jesús en mi vida! Amén!

¿Y a ti qué te dice Juan 20, 2-8?

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