Miércoles, 06 de octubre de 2010. Lc 11, 1-4
En la oración el Señor nos motiva a sentirnos hijos, a reconocerle Dios, para que siempre nos dirijamos a el y no nos ensimismemos, a ofrecerle nuestra cotidianidad y ver su actuación diaria, también nos enseña que debemos reconocernos pecadores y necesitados de su protección y amor para poder trasmitirlo a quienes nos rodean.
Mi Señor, no solo eres Dios sino que la oración se te notaba, tanto que aquel discípulo se antojo de orar, y por eso te pidió que le enseñaras… como María es tu perfecta discípula, yo quiero habitar en ella y así cuando me acerque a ti la veas a Ella, y como mi oración como es pequeña, solo dé fruto por Ella, que pueda trasmitir la alegría de un encuentro permanente contigo, que mi corazón lo desee reavivar a cada instante y la gente que me rodea también lo quiera, pues sin ti la Vida es vacía.
Mi Señor, no solo eres Dios sino que la oración se te notaba, tanto que aquel discípulo se antojo de orar, y por eso te pidió que le enseñaras… como María es tu perfecta discípula, yo quiero habitar en ella y así cuando me acerque a ti la veas a Ella, y como mi oración como es pequeña, solo dé fruto por Ella, que pueda trasmitir la alegría de un encuentro permanente contigo, que mi corazón lo desee reavivar a cada instante y la gente que me rodea también lo quiera, pues sin ti la Vida es vacía.
¿Y a ti qué te dice Lucas 11, 1-4?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
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De las 67 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Martes, 12 de octubre de 2010. Lc 11, 37-41
Jessica Restrepo Lucas 11, 37-41
Miércoles, 13 de octubre de 2010. Lc 11, 42-46
Jessica Restrepo Lucas 11, 42-46
El Padre Nuestro según un niño
Gabriel López Lucas 11, 1-4
Fe y obras
Jessica Restrepo Lucas 11, 29-32
Pedagogía Divina sobre la Oración
Jessica Restrepo Lucas 11, 5-13
8 de octubre de 2026 (Lucas 11, 5-13)
Gabriel López Lucas 11, 5-13