6 de octubre de 2026 (Lucas 10, 38-42)
Lucas 10, 38-42 — lectura del día en Vatican News
En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.
El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.
Marta fue la que invitó a Jesús. Y fue la que se pasó atendiendo las visitas y al ver que su hermana no la ayudaba le puso la queja a Jesús, pero oh sorpresa... Marta quería quedar como una excelente anfitriona, quería escuchar el reconocimiento de todos por el servicio, la comida y la atención, y seguro así fue. Pero se quedó con eso, con el reconocimiento. En cambio su hermana, que no la ayudó se quedó con las palabras y enseñanzas del maestro, aunque no tuviera ningún reconocimiento. Se quedó con la mejor parte.
Escrito por Gabriel López — enviado desde lecturadivina.com
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De las 42 que hay en el archivo sobre este capítulo.
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