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Miércoles, 10 de agosto de 2011. Jn 12, 24-26
Dice Jesús: “El que quiera servirme, que me siga”
El Hijo del Hombre no tiene donde reposar su cabeza, entonces ¿Seguirlo a dónde? Seguirlo hasta la cruz, es seguirlo donde hay almas por salvar, es seguirlo en la caridad, y por eso hay que negarse a sí mismo, morir a nuestro propio querer y comodidad.
¡Qué honor!, mientras nos negamos y luchamos contra nosotros mismos, mientras nosotros nos sacrificamos, nos mortificamos, Jesús está con nosotros, está a nuestro lado, está dentro.
Así es el Amor, no se separa, se sacrifica, se dona y ese es el premio, tener a Jesús, tener a María.
Cabe preguntarnos, ¿Qué nos separa de Jesús y de María? ¿A que no hemos muerto? ¿Somos misioneros en todo momento?
¿Y a ti qué te dice Juan 12, 24-26?
Puedes escribir tu propia meditación sobre este mismo texto. Se publica aquí con tu nombre.
Escribir mi meditaciónOtras meditaciones sobre Juan 12
De las 19 que hay en el archivo sobre este capítulo.
Semillas
Gabriel López Juan 12, 24-26
¿De cuál aroma?
Gabriel López Juan 12, 1-11
Ungir a Jesús
Gabriel López Juan 12, 1-11
Lunes Santo, 29 de marzo de 2010. Jn 12, 1
Gabriel López Juan 12, 1
La fragancia que agrada a Dios
Gabriel López Juan 12, 1-11
amor con amor se paga
Jessica Restrepo Juan 12, 1-11